domingo, 4 de marzo de 2012

Recordando a nuestra querida Hermana María Daniela

Hoy, alrededor de las 15 horas, nuestra Hermana María Daniela Dalseggio fue llamada a la Casa del Padre para compartir con Jesús (como nos decía el Evangelio de hoy) su experiencia de transfiguración. María Daniela fue la primera vocación que surgió de Barranqueras para seguir al Señor en la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad. Justamente la recibió la Hermana María Imelda, una de las tres fundadoras de nuestra comunidad en esa ciudad.
Docente de profesión y de alma siempre estuvo abocada a la educación de los niños en las distintas comunidades donde la Providencia la fue destinando a lo largo de su vida religiosa.
En la misma comunidad de Barranqueras le tocó estar en varias oportunidades, muchas de ellas como Superiora de la Comunidad.
En los últimos años acompañó muy de cerca a los laicos del Movimiento Laical Orionita infundiéndoles ese amor inigualable que sentía por Don Orione y su carisma. Siempre jovial, amable y atenta a las necesidades de todos cuantos la rodeaban, especialmente nosotras, sus hermanas de comunidad, ejerciendo con paciencia y dedicación el apostolado de la escucha y de la presencia fraterna. Mujer de oración profunda, su horario preferido para rezar era el de las 15 horas, cualquiera de nosotras que acudiera a la Capilla en ese momento se encontraba seguramente con ella.
La obediencia a sus superioras fue una de sus virtudes características mostrándose siempre disponible y generosa. Dice en una parte del artículo 40 de nuestras Constituciones: "Amemos la obediencia a ejemplo del Divino Salvador que la practicó también en las cosas difíciles, hasta la crucifixión. Si la gloria de Dios, el amor a la Iglesia y al Instituto lo requiriesen debemos obedecer, con la divina gracia, hasta dar la vida, felices de hacer de ella una ofrenda al Señor..." Y nosotras damos fe de que en su vida, sobre todo en este último tiempo, ha dado testimonio de ello, especialmente cuando a mitad de año debió partir hacia Córdoba para acompañar a la comunidad del Pequeño Cottolengo y cuando, una vez detectada su enfermedad, asumió con serenidad su traslado a Buenos Aires para continuar su tratamiento.

Querida María Daniela, que tu ejemplo de vida religiosa transfigurada por el amor de Jesús y reflejada en los pequeños gestos cotidianos, sea para nosotras un motivo para seguir creyendo que la santidad es posible.
Nos dice Don Orione:
"Nosotros hemos tenido cohermanos muy virtuosos. Nuestra Congregación tiene sus muertos, aquellos que nos han precedido, las vanguardias que cayeron, los héroes que abrieron el paso, los primeros valientes que han trazado el camino, la tropa de aquellos que han trabajado y sufrido en la época heroica de la Congregación. Desdichadamente no hemos tenido tiempo de escribir, aunque sea brevemente, sus vidas. Si no hemos escrito, no por eso se ha venido a menos nuestro afecto. Si el Señor me da la gracia de tener un poco de tiempo a mi disposición, quiero escribir la vida de estos santos cohermanos que nos han precedido para consuelo de cuantos vendrán tras nuestras filas. Algunos de estos sacerdotes nos han dado ejemplos luminosos de vida santa, ejemplos de virtud heroica.
Debemos, oh queridos hijitos, esforzarnos por seguir sus huellas, los ejemplos de su vida, vida de sacrificio, vida de trabajo, vida de religiosos serenos frente a la enfermedad que no perdona, serenos y alegres de cumplir la voluntad de Dios.
Son hermanos, aquellos que nos han precedido, hermanos que hacen sentir su ayuda de modo patente, y que en algún modo, han fortificado nuestra esperanza; hermanos que gozan ya de la gloria de los santos y que están esperándonos en las puertas de la eternidad.
Tantos coadjutores, hermanas, clérigos y  sacerdotes nuestros han muerto en concepto de santidad. Ellos nos amonestan, y la amonestación se vuelve a mí en primer lugar: que si queremos, en la Congregación podemos, verdaderamente, hacernos santos..." 

4 comentarios:

Catalina dijo...

Aunque dejó este mundo, siempre va a estar presente, pues su testimonio de vida ha dejado huellas profundas en las nuestras, marcando el sendero de la paciencia, para mi su mayor virtud, como aquel que debemos caminar para poder acompañar a nuestros niños en un crecimiento sano y armonioso, y sobre todo para llegar a la Casa delPadre. Te vamos a extrañar, hermana Daniela, maestra y guía de quienes hemos tenido la Gracia de haberte conocido.

MIRTHA dijo...

QUERIDA HERMANA DANIELA, CUANTO AMOR DISTE, CUANTO ENSEÑASTE, CON TU EJEMPLO, CON CUANTO CARIÑO TE RECUERDAN TODOS LOS QUE POR SU VIDA PASASTE,QUE HERMOSO ES LLEGAR A LA CASA DEL PADRE CELESTIAL CON SEMEJANTE CARTA DE PRESENTACIÓN, QUE HONOR HABERTE CONOCIDO, HABER COMPARTIDO TANTOS MOMENTOS CONTIGO, QUERIDA MADRECITA, MAESTRA, AMIGA, ¡¡CUANTO TE VAMOS A EXTRAÑAR!!!QUE EL BUEN SEÑOR TE TENGA EN LA GLORIA!! INTERCEDE POR CADA UNO DE NOSOTROS, PARA QUE PODAMOS IMITARTE, AUNQUE SEA EN LO MÁS MÍNIMO. ¡¡AVE MARÍA Y ADELANTE, HERMANITA QUERIDA!!!

rosario dijo...

lo intuí...escribí y llamé y nadie me dijo nada, ni me contestó a los mails....me quedan tus e-mails, tus mensajes un mi cel...y tu voz en mis oidos y en mi corazón, del que nada ni nadie te va a sacar. tenía 8 años cuando te conocí...hoy tengo 58 y la relacion que supimos llevar a lo largo de los años, esa que vos fundabas en Jesus y María sigue y seguirá intacta.Nuestra Ave María de cada noche...y hasta ese día que nos volvera a juntar. te quiero,tu pichón.

marina dijo...

sabemos que tu presencia física no estar pero tu recuerdos y tus enseñanzas siempre estará presente tu mision se ha cumplido ahora queda en nosotros seguir tus enseñanzas y se que desde donde estas nos guiara para hacer cada dia mejor nuestro trabajo hasta siempre hermana daniela y ave maria y adelante